tardes de cine
ARTÍCULOS — 01 October 2014
La historia del director que emociona en Netflix

Eugenio Derbez golpeó puertas. Toc, toc. Pero nadie respondía. Toc, toc. Eugenio Derbez, actor cómico, una institución en la televisión mexicana gracias a un abanico de personajes humorísticos (El Lonje Moco, Aarón Abasolo, Armando Hoyos, Marilyn Menson, Eloy Gamenó, Ludovico P.Luche, El Superportero Pablo Verduzco y un largo etc.) quería dirigir una película. Un drama mezcla de comedia. Una historia mitad en inglés y en español, hecha entre Estados Unidos y México. Y ahí, con esa trama bajo el brazo, sobre el cruce de fronteras, nadie en México le ayudaba a él mismo a cruzar los límites de lo que había hecho hasta ahora para demostrar que podía ser de allá también. Del barrio de los cineastas, directores y gente de cine.

Eugenio Derbez, cuya voz se hizo conocida en el continente por doblar al español en América Latina el personaje de Burro en la saga “Sherk”, golpéo puertas con “No se aceptan devoluciones”, su proyecto, el que ahora lo tiene aterrizando en Hollywood como un exitoso cineasta con más de 100 millones de dólares de recaudación y que en Chile se puede ver en Netflix. Pero para llegar del punto A (loser, ignorado, ninguneado) a este punto B (el éxito, la gloria y los millones) lo que paso fue una línea no tan recta ni nada directa de doce años de esfuerzo y de no darse por vencido.

-Empecé a escribir este proyecto hace 12 años y lo empecé a escribir porque yo quería entrar al mundo del cine-, dice desde Bogotá Colombia Eugenio Derbezsobre “No se aceptan devoluciones”: la historia de un playboy de Acapulco que sorpresivamente descubre que ha sido padre. -Como te decía, yo quería entrar al mundo del cine, pero como yo venía de la televisión se me cerraron muchas puertas. Tú sabes que el mundo del cine y la televisión como que, por lo menos en México, no se llevan muy bien. Cuando tú vienes de la tele te ven como para abajo, como si vinieras de un ámbito mucho más fácil y no te tienen mucho respeto. Entonces no me daban trabajo, estuve un año pidiendo trabajo en diferentes producciones-.

Pero eso cambió cuando se topó con Francisco González Compeán, productor del filme “Amores Perros” y quien se sinceró con Derbez como nunca antes del medio cinematográfico lo había hecho con él.

-Es que cada vez que mencionamos tu nombre en una junta entre productores o directores, pues no les gusta. Les da comezón, son alérgicos a ti, Eugenio-, le dijo Francisco González Compeán.

-Es que no te lo creo-, respondió atónito Derbez, a quien siempre le había ido bien en su negocio televisivo, quien ya había actuado en comedias mexicanas para el cine. -Era tan absurdo y me decían es que justamente porque me estaba yendo tan bien en la tele que me no consideraban. El principal enemigo de Eugenio Derbez era yo mismo: Eugenio Derbez-.

Entonces, dice, le vino un momento epifánico y de decisión: -Y me di cuenta de que la única manera de hacer cine era haciendo mi propia película. Y ahí es donde decido iniciar esta aventura hace 12 años y me siento a escribir junto a mis escritores esta historia.

Ahora, cuando se está mundando a Los Angeles, California, cuando su manager le hace llegar una cantidad sideral de proyectos, cuando la tentación por dirigir futuros títulos en Estados Unidos es enorme, es fácil para Eugenio Derbez, 50 años, de voz simpática y cercana, resumir esta última década y más así: -Hubo muchas veces que yo me quería dar por vencido y decía esto no va a suceder nunca porque cuando decidí, por ejemplo, dirigir yo mismo el proyecto, dos años antes de empezar a filmar, me fue aún peor (…) Muchos inversionistas se echaron incluso para atrás cuando supieron que yo iba a dirigir-.

-Y este éxito de ahora es quizás una buena revancha, a lo “Kill Bill”, ¿no?

-Pues no lo veo así. He tenido muy buenas historias de gente que se ha acercado a mí a hacer las paces, otros a pedir disculpas, no falta quien dice “¡te lo dije!”. Fue difícil pero yo sabía que tenía un buen guión en las manos y eso me tenía muy motivado. Yo creía mucho en el guión, cada vez que lo leía o que se lo daba a leer a alguien, ese alguien lloraba, me hacía grandes comentarios, yo sabía que tenía un arma muy poderosa con el guión-.

El guión de “No se aceptan devoluciones” tenía lo que al final se muestra en la pantalla grande. Se trataba en su origen y también en su presente de una historia cómica, la de un aturdido e irresponsable playboy de Acapulco, a cargo del propio Eugenio Derbez, a quien la vida le depara una gran sorpresa: una de sus ex novias, la gringa Julie (Jessica Lindsey), llega un día a su puerta con una guaga en brazos. Y se la deja para que la críe y cuide. Ese el componente emotivo: la historia de un padre que viaja a Estados Unidos con su hija y allí, en una tierra que no es la suya, se pone a hacer el trabajo más peligroso, doble de acción de Hollywood, y la cría con amor y afecto.

-El reto era lograr llevar ese guión a la pantalla tal como lo había soñado en mi cabeza. Y eso que decidí dirigir, porque cuando nos acercamos con un par de directores me di cuenta de que no tenían mucha idea de lo que yo quería decir con el guion. Yquerían cambiarle aquí, allá, moverle aquí y allá y ahí es donde dije no. Creo que puede convertirse en un gran error si le quitan o le ponen ciertas cosas. Sobre todo después de 11 años de estar puliendo cada palabra, cada texto y entonces ahí fue cuando decidí dirigir la película a pesar del riesgo que esto llevaba: el actuar y dirigir al mismo tiempo, pero la verdad es que no me arrepiento.

-Dicen nunca trabajes con niños ni con animales y aquí me tocó trabajar con niños y con animales-, dice Eugenio Derbez, quien rompió esas reglas sagradas del cine en su primera película: Al inicio lo podemos enfrentar los temores más radicales de su personaje con lobos reales, arañas y tarántulas reales y, claro, también pronto en el metraje aparece el infante que será su vástago.

-Desde que teníamos el libreto en las manos sabíamos que encontrar al niño protagonista iba a ser lo más complicado porque el peso de la película está en el niño actor, y durante 11 años fue un niño-hombre-, recueda Derbez. -Pero lo que pasa es que a la hora de empezar el casting, no aparecía y no aparecía, lo buscamos en Nueva York, en Los Ángeles, México, y cuando pasaron las semanas, luego los meses y no aparecía y se nos venía el cuerpo encima decidimos abrir la opción a niño o niña.

Fue un llamado por twitter lo que cambió todo y ahí surgió el nombre de la pequeña Loreto Peralta: bilingue perfecta y, lo más importante, pura química en pantalla junto a su padre ficticio, interpretado por Eugenio Derbez. -Nunca tuve en el set un solo problema, nunca tuvo ni sueño ni hambre ni flojera ni hizo berrinche. Era la más profesional de todos los actores, era la que mejor se aprendía sus líneas, y la química que hubo entre ellos fue maravillosa, parecía de verdad como si la hubiera conocido de otra vida y nos hubiéramos encontrado ahí y eso se nota en la película (…) Y sí sé que cuando aparece ella en la película, sé que yo desaparezco de la pantalla: es el riesgo que uno corre cuando trabaja con niños, pero como director fue lo mejor que me pudo haber pasado-.

-Su película es tremendamente emotiva ¿Es usted en verdad así de emocional en su vida diaria?

-Soy terriblemente cursi, imagínate cómo lloro en el cine. Soy muy sensible con las películas. Me pasó una vez en un avión, venía yo viendo la película “Hachiko”, la de un perrito con Richard Gere y no sabes cómo lloré. La gente se me volteó a ver y mi mujer me decía “deja de llorar” y yo no podía parar. Y luego, cuando yo tenía 8 años recuerdo muy bien haber visto una película que me dejó marcado para toda la vida fue la italiana “La última nieve de primavera”, de 1973 y de Raimondo Del Balzo. El tema de la película es un tema muy conocido y todo eso se me quedó en la cabeza y dije yo quiero hacer una película que te mueva tanto como “La Vida es Bella”, como “La última nieve de primavera”, como “The Champion” con Jon Voight y Rick Schroder-.

-Pero no es difícil balancer comedia y drama: quizás sea lo más complejo del cine de género…

-Yo quería hacer una película que te hiciera reír mucho toda la película porque eso es lo que yo me dedico a hacer y de alguna manera no podía yo defraudar a mi público y ponerme a hacer una película dramática. Pero a la vez yo quería hacer una película que te tocara el corazón, que te estrujara: yo no quería que la gente saliera conmovida ni triste, yo quería que saliera berreando del cine, esa era mi intención. Entonces trabajamos para que la historia fuera por ahí. Yo estudié cine, cosa que poca gente en mi país sabe, pero estudié en la carrera de Director Cinematográfico cuando era muy joven. Luego la dejé y me dediqué a actuar pero fue la carrera que estudié y la tesis que hice y todos los trabajos que hacía yo en cine, en la escuela, eran dramáticos. Yo no hacía comedia en la escuela, yo hacía drama.

A pesar de su facilidad para hacer reír, a pesar de que su voz es transversalmente conocida en América Latina por doblar al gracioso El Burro de las películas animadas de “Shrek”, la primera debilidad de Derbez es el drama. -Me acuerdo que me funcionaba muy bien, que se me daba y me gustaba todo lo dramático y córtate las venas y échale limón. Entonces me di cuenta de que tenía esta capacidad de hacer llorar a la gente y dije, “bueno siempre he hecho reir, en mi carrera siempre he sido comediante, creo que en esta película puedo usar todo aquello que aprendí en la escuela, incluyendo el hacer un poco de drama”-.

Pero hay un origen y causa aún anterior que lo ata al drama. Al melodrama. Algo o más bien alguien que es la madre del cordero en esto de hacer llorar y desgarrar corazones.

-Mi madre fue la actriz de telenovelas más importante en México, ella fue Silvia Derbez y ella hizo la primera telenovela en Latinoamérica, no solo en México sino en Latinoamérica,- dice Eugenio Derbez sobre una herencia genética, familiar y genética de la que se siente orgulloso. -La teleserie se llamó “Senda Prohibida” y ella hizo todas las telenovelas que te puedas imaginar. Cuando yo era niño ella era la reina de las telenovelas y yo crecí en los foros, yo crecí siendo actor, bueno más bien viendo a mi madre actuar y queriendo ser actor.-

Dice este multitalentoso creador que se crió viendo “cine, películas, en el ambiente artístico”. -Luego me tocó actuar y ahora me toca por primera vez dirigir mi primer largometraje, que me tiene muy sorprendido porque nunca esperé que fuera a funcionar en tanto países. La primera sorpresa fue en EEUU, donde yo esperaba que hicieran nada. Estrenar en EE.UU era como un trámite, bueno tiene que abrir, la exhiben en unos cuantos cines y se acabó-.

Pero no se acabó ahí. La película se convirtió en la película en español más taquillera en la historia de EE.UU., arriba de las cintas de PEdro Almodóvar, de “El Laberinto del Fauno”, de Guillermo del Toro, que era la número uno. En México también rompió records y sumando la taquilla de EE.UU. y de México (US$44 millones más US$46 millones), se sumam US$90 y el monto sigue creciendo. -Colombia ya lleva ya 1 millón y medio de espectadores, creo que hizo 5 millones de dólares. En Taiwán ya abrió, en España abre pronto-.

-Quizás su éxito se deba a que está dividida entre el inglés y el español ¿Estuvo pensada para el público mexicano en Estados Unidos a propósito?

-Cuando me pasó esto del rechazo de la comunidad cinematográfica, de alguna manera yo dije tengo que hacer mi propia película y yo quiero que mi propia película sea un vehículo para también poder hacer el crossover en EE.UU. Entonces a la hora de meter los ingredientes a la licuadora, una película como “La Vida es Bella”, pero también que tenga un final tipo “Sexto Sentido”, pero que también pase entre México y EE.UU., y fuimos así poniendo los elementos y sí, fue pensada desde un principio por la idea de que la película tuviera que viajar a EEUU porque yo quería que fuera para mí un vehículo para hacer el crossover.

Y él exito en Estados Unidos ha sido brutal. Ya probó una pequeña dosis con la serie gringa de una sola temporada “Rob”, pero esto es distinto. -Es un período maravilloso, tiene sus pros y sus contras, pero los contras que le veo es que ahora he recibido ofertas buenísimas que yo no esperaba y que seguramente hace 6 meses hubiera yo dicho “Sí” a cualquiera de ellas. Es una posición privilegiada pero también es muy difícil topar con un mundo al que siempre has admirado, yo he sido fan de muchos productores y directores americanos y de repente tener que rechazar alguna película es muy duro, es muy fuertey hay entender que no es que uno sea mejor o que ahora yo sea más importante: simplemente soy un producto que ahorita estoy de moda. Y que así como subí, igual puedo bajar entonces tengo que cuidar mucho este momento porque esa es una de las grandes lecciones que aprendí ahorita con esta película-.

¿Y su próximo proyecto también va a demorar 12 años?

-No me puedo permitir el lujo de demorarme 12 años en hacer otra película. Tengo que apurarme, de hecho idealmente tendría que hacerla este año, el problema es que no he encontrado nada que me guste. Después “No se aceptan devoluciones”, ahora cada vez que leo un guion siento que no tiene la misma fuerza que el que yo tenía en las manos con mi película. Me está costando trabajo, llevo como 40 guiones leídos y todavía no encuentro uno que me guste pero espero que aparezca-.

Con todo lo que ha ganado ¿algún lujo confesable que haya adquirido?

-Sí, tenía muchas ganas yo de un carrito antiguo y finalmente me lo compré: es una monada, se llama Messerschmith: que es un auto antiguo que caben dos personas, una adelante y otra atrás, como si fuera una cabina de avión antigua, año 1956, pero es la cosa más hermosa que te puedas imaginar y a mí me encantan los carros antiguos, pero es pequeñito pequeñito-.

Y desde la imagen de Skype muestra una foto en su celular de este vehículo: una reliquia verde que lo tiene como niño con juguete nuevo.

Por estos días Eugenio Derbez está preocupado de su mudanza a la ciudad de Los Angeles. Su fama e imagen ya no es algo solo local de México. Ahora es un éxito global y de Hollywood. -Lo que más me urge es llegar a tomar clases de inglés porque sí me preocupa, de repente oyes que un productor quiere hablar contigo y me pongo nervioso porque-, dice. -Luego no oyes porque estoy en la calle digo. El inglés, me da muchos nervios hacer llamadas por teléfono todavía en inglés porque cuando no es tu idioma es mucho más complicado. Pero estamos estudiando y ha mejorado mucho el inglés pero hay que perfeccionarlo todavía más.

-Le gustaría ser parte de los llamados “tres amigos”: los tres exitosos directores mexicanos que filman en Hollywood: Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu?

-Me encontré con Alfonso (Cuarpón) en los Golden Globes, a quien lo conozco desde que éramos jóvenes, él me ofreció su primera película que se llamó “Sólo con tu pareja”. Y yo la rechacé y cómo me arrepiento. Pero somos buenos amigos y estuve con él hace un par de meses, estuvimos platicando mucho, me dio muchos consejos, me dijo: “ahora que vives en Los Ángeles nos vamos a ver más seguido”, así es que espero que me la cumpla, por lo pronto estuve en México recogiendo todas mis cosas, cerrando mi oficina, cerrando mi vida en México para empezar una en Los Angeles. Y espero que me cumplan y poder yo ser el cuarto amigo, Iñárritu, Del Toro y Cuarón. Pero sí me gustaría juntarme más con ellos porque los admiro mucho. Los respeto mucho y porque creo que la unión hace la fuerza y ojalá pueda yo ser parte de ese talentosísimo grupo de directores mexicanos-.

-Pero ya te avisaré-, dice. -Por lo pronto voy solo y a aventarme un clavado en Los Angeles a ver qué pasa con mi vida y con mi carrera, a demostrar que se tiene con qué y no fe nada más una película, hay que hacer por lo menos dos buenas películas para que quede demostrado si tienes o no tienes la capacidad de hacer las cosas bien. Estoy muy emocionado, un poco temeroso, pero muy emocionado por el cambio de vida.

-Jugando con el título de su película ¿Qué fue lo último que le aceptaron devolver?

-Lo último que devolví fue apenas hace un mes y fue justamente tratando de mudarme a Los Angeles. Ya estaba la idea de mudarme así que empecé a ver casas y con mi mujer, después de unas semanas, encontramos una: hicimos la oferta, nos la aceptaron, di un adelanto del dinero y luego vinieron unas que se llaman inspections que son unas inspecciones donde empiezan a, por ley, a determinar si hay algo malo en la casa entonces salieron varias cosas que estaban mal y los arquitectos nos dijeron por lo menos dos o tres meses van a tener que tener trabajadores en su casa para tenerla al 100%. Y ahí fue donde dijimos, no mejor nos echamos para atrás y tuvimos que devolver la casa. Nos tuvieron que devolver el dinero y afortunadamente sí se aceptaban devoluciones-.

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Hugo

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